Ventanas de comida.
Tu rutina. Tu objetivo. Tu horario de alimentación.
Construye tu día.
Dinos cuándo despiertas y cuándo duermes. Nosotros distribuimos las comidas en tu día.
Un punto de partida. Puedes cambiarlo cuando lo necesites.
Tu cuerpo también
tiene un reloj.
Luz, descanso y alimentación son señales que acompañan tu día.
Luz y vigilia
La luz ayuda a sincronizar el ritmo circadiano: tu ciclo interno de unas 24 horas.
Oscuridad y descanso
La regularidad del descanso y las comidas puede ayudarte a organizar tu rutina.
El anillo exterior muestra tu descanso y vigilia. No predice tus niveles de energía.
Una ventana.
Varios intervalos.
La ventana va de la primera a la última ingesta con calorías. Los intervalos son los espacios entre ellas.
Para algunas personas, 3–5 horas entre comidas es una referencia práctica. No hay un intervalo obligatorio para todo el mundo.
Este ejemplo organiza un día; no prescribe ayuno. Tu configuración se conserva mientras lo exploras.
Tu objetivo cambia
la prioridad.
El entrenamiento
también encuentra sitio.
Deja margen para digerir según tu tolerancia.
Incluye proteína en una comida próxima, sin perseguir un minuto perfecto.
El total diario y la regularidad importan más que acertar una hora exacta.
Tus pausas cuentan.
Trabajo, estudio, traslados y cuidados: mueve cada ingesta a un momento que realmente tengas disponible.
Mi día.
Una primera distribución que puede vivir dentro de tu vida.
Una tarjeta PNG para guardar y volver a consultar.
Tu ritmo. Tu día. Tu estructura.
